• Recién comentadas

  • Un amour de jeunesse, volver a los 17

    Un amour de jeunesse, volver a los 17

  • Les herbes folles, el adiós de Resnais a Renoir

    Les herbes folles, el adiós de Resnais a Renoir

  • Martha Marcy May Marlene

    Martha Marcy May Marlene

  • De tu ventana a la mía

    De tu ventana a la mía

  • Route Irish, alto y claro

    Route Irish, alto y claro

  • La voz dormida, o silenciada

    La voz dormida, o silenciada

Tyrannosaur, esencia de ira

La educación, las leyes, la represión, el miedo, las religiones, y tantas otras variables tratan de corregir nuestro comportamiento para que tantos y tan dispares individuos tengamos un mínimo de convivencia. Pero la esencia del ser primitivo subsiste en nuestro interior, por mucho esmero que pongamos en esconderla.

El viaje del amor al odio se recorre cotidianamente. Lo que un día fue felicidad hoy resulta insoportable. El estoicismo como solución civilizada, acaba inevitablemente en violencia, bien psicológica, bien física o fatalmente mortal.

Puede que el ser humano no sea tan humano como nos han querido enseñar, y la ira, esa condición omitida, repose dentro de cada uno, esperando su momento, cuando las fuerzas del intelecto capitulen ante los instintos del animal.

Cargar con culpas a unos u otros, viene a resultar lo más cómodo, pero seguramente solo sea la solución cobarde a enfrentarse a la auténtica dimensión de las personas, como solitarios animales acosados. Al fin y al cabo, la reacción será, como tal, primitiva e irracional. Tarde o temprano.

O quizá, sea simplemente un problema de soberbia, de creernos superiores a la propia naturaleza, de estar convencidos de, con nuestro raciocinio, superar las respuestas límite que no nos gustan, pero que, lamentablemente, se repiten proporcionalmente a los esfuerzos por ignorarlas. Conocernos, aceptarnos y actuar en consecuencia.

La bipolaridad en las emociones es esa gran ignorada que habita en nuestra civilización, desde las frías calles hasta los armónicos hogares. De la sonrisa al llanto, de la venganza al arrepentimiento, o del altruismo al abuso, es el viaje de ida y vuelta que todos, en algún momento, en alguna escala, vamos a recorrer. Procuremos no despertar a la bestia.

Saturno, Francisco de Goya (Recorte)

Volver

4 comentarios

  1. Que buena esta reseña!!! Me encantó :D Y es que es tanta la violencia de todo tipo que hay en la película, que toda esa ira contenida esta presente y se siente. Y en definitiva, como decís, el ser humano parece estar más cerca del Tiranosaurio de lo que creemos.

  2. Magnífica reseña, y también, magnífica la película. Me encanta todo lo que citas sobre la ira, esa ira reprimida que vemos en los protagonistas. Toda la parte más fea, enigmática y escondida a las apariencias del ser humano está tratado en Tyrannosaur de manera admirable. Extraordinarias interpretaciones, también.
    Saludos, Ángel.

Deja un comentario

Fill in your details below or click an icon to log in:

Logo de WordPress.com

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Cambiar )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Cambiar )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Cambiar )

Connecting to %s

Seguir

Get every new post delivered to your Inbox.

Únete a otros 206 seguidores