Estamos acostumbrados (yo por lo menos), a que cuando nos sentamos a ver una película de algún país islámico, esperamos ver una reivindicación a la falta de libertades políticas, al fundamentalismo religioso o a la inexplicable situación de la mujer, todo ello envuelto de una estética un tanto exótica, –a la vez que distante–, para el mundo occidental.
Sí es cierto que el film de Asghar Farhadi, traducido como “Nader y Simin, una separación“, refleja dos posturas sociales contrapuestas, la moral religiosa que rige la conciencia mayoritariamente en las clases modestas, y el liberalismo ideológico de los más acomodados. Un dilema que produce un divorcio de intereses en una sociedad que se debate entre el guión marcado por la religión y un desarrollismo de importación.
Esto, rodado en el entorno de un país como Irán, se puede tomar como otra de las continuas denuncias a un sistema, que nos tiene acostumbrados a noticias de represión y censura, y más en el mundo de la cultura, y el cine en particular.
Pero esta interpretación, en este caso, aún perfectamente valida, entiendo que puede llegar a ser anecdótica, y la reflexión a la que nos empuja el director, en lo fundamental, se puede extrapolar a cualquier cultura. Con otra estética, pero con muy parecida ética.
A través de un argumento circunstancial, que se utiliza como soporte, realmente nos muestra la mirada atónita y decepcionada, de unos niños adolescentes (de ambos bandos), que empiezan a conocer verdaderamente a sus mayores, hasta ahora sus referentes, los cuales nos ofrecen a lo largo del film, todo el repertorio de mentiras, egoísmos, hipocresías y demás comportamientos, que –lo más grave–, los adultos hemos asumido como habituales, lógicos y hasta correctos. Pero la inocencia de la infancia, no. Bueno, todavía no, todo será cuestión de tiempo.
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Excelentes palabras para describir un filme que pese a su contenido, esta cargado de luz. A Separation posee un ingrediente casi olvidado hoy en día en el cine: la sinceridad, y es por esto que resulta respetable y admirable.
Yo tardé en entrar en la historia, quizás por los prejuicios de ese cine de militancia, pero al final me sorpredió muy favorablemente. Gracias por la visita y por tu comentario.