Que se mueran los feos, y su director también…

… profesionalmente, por supuesto. Como ocurre a menudo con este tipo de productos, que se intuyen infumables, parece que no se puede criticar si no se ha visto, y si lo ves para poder opinar, pues acabas de hacer lo que se pretendía, pagar.

Así que me limito a guiarme por las reseñas comerciales (notas de la propia productora) y algún comentario, que me parece que no hace falta mucho más.

Eliseo es feo, cojo y soltero,… Nati es fea, le falta un pecho y está separada”, o “abusa de los chistes con una persona de coeficiente intelectual justito”.

Pensaba yo, iluso, que se había avanzado algo en las últimas décadas en cuanto al respeto hacia el prójimo calificado de “diferente” (por no se quien). Que las risas con el tonto del pueblo, los chistes de cojos y tartamudos, o las bromas con los ciegos, habían pasado a la historia de un país embrutecido conscientemente a base de “pan y circo”. Todo gracias a una supuesta educación en la libertad y el respeto, en un país que se llama civilizado y culto.

Nada más lejos de la realidad. Vienen profesionales del negocio de la (in)cultura, como el señor Velilla, y a cuenta de la taquilla no se cortan un pelo en retomar lo más irrespetuoso, cutre, y casposo de un  tiempo que debía ser pasado, pero que parece que no se ha superado, o no se ha querido superar.

Referentes culturales imprescindibles

Y si no hacen risas, pues apostamos por el dramón. Los “mares adentro”, “nadie es perfecto”, “trucos de mancos” y demás manipulaciones folletinescas, corroboran que el morbo de la discapacidad vende, –siempre que sea ajena claro–, y se trate de forma convenientemente frívola. Cuando el tratamiento es serio parece que da repelús al personal y se queda para festivales minoritarios.

Y lo malo no es que sea el señor Velilla de turno el que sin recato alguno haga estas zafiedades sórdidas, lo malo es que los espectadores van a verlas ¡y les gusta!. Y lo peor es que son subproductos pensados únicamente para televisión, donde seguro que tendrán audiencias magníficas.

Y ahora es cuando el alma se me cae a los pies, al reflexionar sobre el nivel de cultura que hemos alcanzado. ¿Estos eran los objetivos de la política cultural que se reivindicaban históricamente?. Pues vaya, andaba yo equivocado. Parafraseando a Groucho “partiendo de la nada, hemos alcanzado las más altas cotas de la miseria”. Sin duda.

De todas formas, señor Nacho G. Velilla, con todo respeto hacia su progenitora, váyase a reír de su p.m., por favor.

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2 comentarios en “Que se mueran los feos, y su director también…

  1. nunca se debe hacer una critica de una pelicula sin haberla visto,es absurdo y no hay justificacion que valga,a priori ami me tiene mala pinta pero de ahi a hacer una critica hay un buen trecho,

  2. Gracias por el comentario no falto de razón, pero algunas con ver el trailer sobra. Mi comentario, más que crítica, va referido a todo este tipo de cine casposo, aprovechando aquello del Pisuerga… (ademas de haberla visto, desgracidamente)

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