Aguirre, la cólera de Dios
DIRECTOR: Herzog, Werner
PAIS: Alemania
AÑO: 1972
DURACION: 91 min
INTERPRETES: Klaus Kinski, Helena Rojo, Ruy Guerra
Aunque encuadrado en el “nuevo cine Alemán”, el estilo de Werner Herzog, de formación autodidacta, se separa de forma ostensible del cierto tono de cinema verite de sus compañeros más representativos del movimiento, como Fassbinder, Schlondorff, Winder.
Alternando su carrera entre el cine de ficción y el documental, y volcando en ambos su gran afición por la música, el director alemán conformará una serie de situaciones y personajes grandilocuentes e inusuales, aparentemente más cercanos al histrionismo operístico que a la realidad histórica.
Y decimos aparentemente, porque en realidad sus filmes siempre están cargados de un fuerte componente documental. Bien por su faceta de documentalista, bien por los bajos presupuestos con los que había de trabajar.
La principal peculiaridad de su cine viene marcada por la singularidad de los personajes y situaciones elegidas, en la mayoría de los casos hechos históricos o arraigadas leyendas de prototípicos antihéroes.
En “Aguirre”, toma el hecho histórico de la expedición española del siglo dieciséis de Gonzalo de Pizarro, en la que se internan en la selva amazónica en busca del mítico El Dorado.
En un clima de aislamiento, un paisaje agreste y desconocido, y acosados por indígenas salvajes, dentro de una climatología y una salubridad adversa, pronto se producirá la división entre los que desean volver y los ambiciosos, liderados por Lope de Aguirre, cegados por la conquista y el poder.
De esta forma, no serán las condiciones adversas las que hagan mella en la expedición, sino los propios expedicionarios, sin rangos aristocráticos, enfrentados a sus propias aptitudes, los que en un proceder primitivo, guiados por la codicia, el fanatismo o la locura, reducirán la descabellada aventura a la mínima expresión en medio de la imponente naturaleza.
Al borde del peligro
DIRECTOR: Preminger, Otto
PAIS: USA
AÑO: 1950
DURACION: 92 min
INTERPRETES: Dana Andrews, Gene Tierney, Gary Merrill
Film poco conocido de Otto Preminger, en el que repite protagonistas de su exitosa “Laura” (Dana Andrews y Gene Tierney) seis años después.
Dentro del género de “cine negro”, en el que el desarrollo, según los cánones de la industria americana, resulta impecable, Preminger incide en los conflictos de sus personajes, simultaneándolos sin ningún detrimento, con la intriga pertinente del thriller clásico de Hollywood.
El sustrato del film, al margen de la trama principal, apunta a los problemas de identidad de un policía, hijo de un gangster, y cuyo constante comportamiento deriva entre la justicia y la venganza.
En uno de sus habituales embrollos, acabará cometiendo un asesinato casual, implicando a un inocente y enamorándose de la hija de éste. La triple carambola servirá al torturado inspector para encontrar la redención a su frustrante herencia.
Sin duda no estamos ante la mejor producción del director vienés, aunque ya aquí vemos apuntar hacia una humanización –cargada de defectos y virtudes– de un estamento, el policial, que tiende a la desmitificación de un género, habitualmente encaminado al entretenimiento y la taquilla, en detrimento de discursos más complejos.
La evolución hacia miradas más comprometidas, las veremos paulaninamente en géneros tan clásicos y manidos como el político, el judicial, el tráfico de estupefacientes, etc., como una constante en el cine de Preminger.
Al final de la escapada
DIRECTOR: Godard, Jean-Luc
PAIS: Francia
AÑO: 1959
DURACION: 90 min
INTERPRETES: Jean Paul Belmondo, Jean Seberg
Emergiendo como una autentica revolución (como cualquier otra revolución), a finales de los cincuenta y sobretodo en la siguiente década, un grupo de cineastas franceses, provenientes de la crítica, sin demasiada preparación técnica, sin medios económicos, pero con una idea muy clara de cambio, irrumpe en al panorama cinematográfico, reunidos en el movimiento que se denominaría “nouvelle vague”.
Amantes del cine directo, herencia del neorrealismo, admiradores de los clásicos americanos, y desechando voluntariamente todo tipo de esteticismo académico, la forma de contar se establecerá como una inflexión en la semántica del celuloide.
Aunque no es el primero, si el film considerado como estandarte de la corriente, “Al final de la escapada”, del que será, a su vez, contemplado como el “enfant terrible” Jean Luc Godard, supone un referente del “como” filmar dentro del nuevo concepto formal de libertad de expresión.
Además de la ruptura con todos los cánones establecidos, la historia poco tiene que contar. Godard parece que pretende filmar simplemente un clásico film negro de clase B, eso si, sin ni siquiera el presupuesto de estas películas de segunda.
En la película, un ganster de medio pelo de París, desarrolla sus andanzas junto a una joven estudiante americana, llegada a Europa en busca de aventura. El tema no va más allá del que nos puede ofrecer una novelita de quiosco.
El verdadero interés del film hay que buscarlo, pues, en la forma de rodar, en el tratamiento de los –aquí vulgares– personajes, en la nueva concepción de la expresión. Sin ataduras comerciales, tampoco habrá ataduras creativas, de esta forma y recogiendo en gran parte las maneras de un primer Rossellini: escenarios reales, luz natural, cámara en mano, travellings artesanales,… el camino quedará abierto para el desarrollo de un lenguaje que, afortunadamente, aportará trabajos de más calado y madurez.
El hecho de ser el director más controvertido, y de tratarse del primer film de repercusión, han hecho de “A bout de souffle” una película sobrevalorada, entrando no sin falta de razones, en el mundo de los mitos.
Almas sin conciencia
DIRECTOR: Fellini, Federico
PAIS: Italia
AÑO: 1955
DURACION: 88 min
INTERPRETES: Broderic Crawford, Giulietta Massina, Franco Fabri
Tras su galardonada “La Strada”, Fellini, aborda una obra, quizás menor, mezcla entre el género de realismo social, comedia picaresca y casi cine negro.
En la Italia mísera de posguerra, las desigualdades sociales se estaban haciendo más patentes, dependiendo de los escrúpulos, o la falta de ellos, para ascender en el escalafón económico.
Fellini expone de forma medio gansteril, pero con un claro trasfondo de denuncia, las andanzas de un grupo de estafadores de “medio pelo”, que, como siempre, aprovechándose de la ignorancia, a la vez que de la codicia de los estafados, irán consiguiendo robos de poca monta simplemente para ir subsistiendo.
Con un final de perdedores, a lo John Huston, quedará suficientemente subrayada la patética realidad, incluso dentro de la delincuencia.
Poco más, que llamar la atención de la interpretación de Giullieta Masina, en un personaje corto, pero totalmente opuesto al reciente de “La Strada”, en la que la actriz demuestra sus impresionantes dotes de interpretación y su amplia gama de registros.
Amanece que no es poco
DIRECTOR: Cuerda, Jose Luis
PAIS: España
AÑO: 1988
DURACION: 95 min
INTERPRETES: Antonio Resines, Cassen, Luis Ciges, Aurora Bautista
Apoyado en éxito de público y crítica de su adaptación de “El bosque animado”, José Luis Cuerda vuelve con la inspiración renovada a la que será posiblemente su obra más personal y acertada, “Amanece que no es poco”.
Llevando al extremo el humor absurdo en que se basara para su anterior producción, el director manchego, elabora un guión propio entre el surrealismo de Buñuel y la sátira de Quevedo, que pondrá en solfa todo un reparto de costumbres ancestrales, enfrentadas a demagógicas renovaciones políticopastorales, basándose en acertados gags del más puro absurdo “marxista”.
La película se sitúa en la España rural, en un pueblecito anónimo en el que sus habitantes, entre alucinantes desvaríos del autor, encarnarán las situaciones cotidianas desde la óptica del humor del esperpento, que cuestiona todo un cambio político y de modernización social vendido a bombo y platillo, desde la capital por las nuevas instituciones democráticas.
El film sorprendió por su frescura y su desparpajo, llegando a constituirse en un film de culto en su momento. Visto con una mayor perspectiva, la serie de continuos y acertados desvaríos, combinados con cínicas críticas, conforman una buena parte del film perfecta, pero que, a la postre, resulta algo extensa y repetitiva. A pesar de su indudable genialidad, quizás un guión más hilvanado, hubiera dotado al film de una continuidad como para calificarlo de redondo.
Amarcord
DIRECTOR: Fellini, Federico 
PAIS: Italia
AÑO: 1974
DURACION: 124 min
INTERPRETES: Pupella Maggio, Armando Brancia, Magali Noel
No cabe duda que entre los comienzos neorrealistas y sus aventuras surrealistas en el cine más puro y abstracto cine de autor, Federico Fellini encuentra una simbiosis entre ambas tendencias que dará como resultado el incomparable “universo felliniano”. Éste, quizás no consista más que trasladar las vivencias sociales de “La Strada”, al lenguaje particular de “Ocho y medio”, para acabar en su personal “Amarcord”.
La película como su propio título indica (se podría traducir con un castizo “m’acuerdo”), trata de rememorar desde una visión puramente subjetiva y mediante una exposición singular, los recuerdos –o supuestos recuerdos– del director en su niñez, allá por los momentos álgidos del fascismo, en una pequeña ciudad italiana de provincias.
Sin contar con un desarrollo argumental clásico, Fellini desgrana las situaciones más características, encajándolas como un perfecto puzzle, para ofrecer un mosaico social en el que no falta nada ni nadie, que hayan contribuido a construir sus características obsesiones.
Desde el culto a un falso “feismo”, empleando a los actores con registros más esperpénticos dentro de una pantalla, pero habituales y vulgares en el mundo real, el director habla de sí mismo, de su adolescencia, y de toda una idiosincrasia del pueblo italiano, que aprovecha para poner en entredicho, siempre con un sentido del humor imposible de obviar.
Y como no, la crítica al fascismo no podía faltar, haciendo hincapié en situaciones entre crueles y ridículas, rematadas siempre con una aplastante ironía.
En concreto, sí podríamos decir que el film relata la vida ordinaria de un pueblo y sus gentes en un momento dado, y aunque sin una trama argumental que vertebre la historia, un conjunto de cuadros, de situaciones y de personajes inolvidables, sustituirán sobradamente el consabido guión.
Las gamberradas escolares ante los patéticos enseñantes, las habituales prácticas onanisticas adolescentes, las esperpénticas disputas familiares, la prepotencia de los provincianos fascistas, la joven Grandisca, inalcanzable objeto de deseo de los hombres, o, como no, el misterioso motorista. Y para la historia del cine quedará, sin duda, la iniciática escena de la estanquera, con sus opulentos pechos, simbolizando la supremacía femenina, ridiculizando los siempre fanfarroneados ímpetus sexuales masculinos.
Toda la miseria –o humilde grandeza– de unas vidas sencillas condenadas a ser felices o infelices, a pesar del juicio que lleguemos ante las imágenes nada objetivas del más sarcástico Fellini, que conforman un mundo singular a la vez que profundo y humano.



