El Carnicero
DIRECTOR: Chabrol, Claude ![]()
PAIS: Francia
AÑO: 1969
DURACION: 90 min
INTERPRETES: Jean Yanne, Antonio Passalia, Pascal Ferone
Claude Chabrol es uno de los cineastas de la “nouvelle vague” que, en mayor medida, ha reconocido la influencia de la obra de Alfred Hitchcock en sus filmes. De hecho, desde sus primeras películas dejó bien patente la intención de seguir los pasos de su maestro en el tratamiento de las intrigas policíacas.
No obstante, el interés del director parisino jamás se centraría exclusivamente en la trama, sino que, al mismo tiempo, trató de retratar el entorno social y el perfil psicológico de los personajes. Y en esta línea, su gran éxito llegaría con “El carnicero”.
La acción se sitúa en un pueblo en plena campiña francesa. Narra la relación imposible entre Popaul, el carnicero, y Hélène, la maestra de la escuela. Él ha servido en el ejército durante quince años y alberga un resentimiento profundo hacia su difunto padre, mientras que Hélène se nos muestra como una mujer voluntariamente distanciada de las relaciones íntimas, debido a un desengaño amoroso que tuvo años atrás.
A partir de ese “desencuentro” y sin ninguna conexión aparente, empieza a tener lugar una serie de asesinatos en los bosques que circundan la aldea.
El descubrimiento casual de que los crímenes habían sido cometidos por su pretendiente, y su instintiva ocultación a la justicia, hará replantearse a la maestra sus propios sentimientos hacia Popaul.
La necesidad del amor y su rechazo, en el caso de Popaul, no es la causa principal de su actitud homicida, cuyo origen debemos buscar en otros traumas psicológicos (sus años en la milicia o su educación en un hogar desestructurado). No obstante, sí se puede pensar, que la falta de reciprocidad de sus sentimientos es el factor último y determinante que le impulsa a cometer los asesinatos.
El trágico final, nos devolverá a una Hélène sola y consciente de que quizás podría haber salvado a Popaul, entregándose a ese amor comprometido que ahora ha perdido definitivamente.
El cartero y Pablo Neruda
DIRECTOR: Radford, Michael 
PAIS: Italia
AÑO: 1995
DURACION: 104 min
INTERPRETES: Massimo Troisi, Philippe Noiret, Maria Grazia Cuz
En plena década de los noventa la factoría de los productores Vittorio y Mario Cecchi, parece haber encontrado la fórmula en la comedia amable y un tanto sentimental, para recuperar el cine italiano, al menos temporalmente.
El director americano Michael Radford, adapta la novela de Antonio Skarmeta, sobre un episodio real de la vida del poeta Pablo Neruda, durante su exilio político en una pequeña isla de su Chile natal. La versión cinematográfica, trasladará la acción a un islote italiano, naturalmente forzado por la producción de este país.
El film narra el destierro del poeta comunista, y su relación con Mario, el humilde cartero prácticamente analfabeto, y que acabará en una profunda amistad.
La película en sí, se puede interpretar como la trascripción de la poesía al cine. Una exaltación de la lírica, o una estética impecable, nos trasladan al mundo de las metáforas y los versos.
En el trasfondo de la historia subyace el entendimiento entre dos clases sociales totalmente distantes, el intelectual y el humilde obrero, que acabarán en una profunda sintonía, unidos por sus ideales políticos, y como no, por la poesía.
Una película que funcionó perfectamente tanto a nivel de premios, como de taquilla, y que vista con mayor perspectiva, puede resultar excesivamente amable, recurriendo a artimañas excesivamente sentimentalodes, quedando perfectamente en un primer visionado, pero dejando un vacío demasiado blando al paso del tiempo.
El chico
DIRECTOR: Chaplin, Charles
PAIS: USA
AÑO: 1921
DURACION: 60 min
INTERPRETES: Charles Chaplin, Edna Purviance, Jack Coogaan
Tras sus primeros años de actividad cinematográfica, basada en una ingente producción de cortometrajes cómicos, en 1921, realiza para la First National, su primer largometraje, “El Chico”, lleno de amargas resonancias autobiográficas vividas durante su infancia en los más míseros barrios londinenses.
En el filme, se verá convertido en padre adoptivo, por el siempre cómico azar que persigue al desafortunado “Charlot”. El entrañable vagabundo se verá obligado a recoger y compartir su miseria con un bebé abandonado, al cual instruirá, hasta los cinco años, en las artes de la picaresca; (el niño rompe los cristales de las ventanas, para que luego aparezca él como servicial vidriero, ganándose así algunas monedas). Pero la inevitable aparición de la justicia, en forma de orfanato, amenazará con una dolorosa separación. La persistencia del mendigo y la milagrosa aparición de la verdadera madre, conducirán la historia hacia la recompensa de un final feliz.
Con “El Chico” se hace evidente el desplazamiento del mundo chapliniano desde la caricatura hacia la tragedia, desde la sutil sátira a la más directa y mordaz crítica, superando lo folletinesco del asunto, gracias a la enorme vitalidad de sus imágenes, que nos trasladan a la fuerza a un mundo incómodo de reconocer, pero muy familiar para el autor.
El cielo sobre Berlin
DIRECTOR: Wenders, Wim
PAIS: Alemania
AÑO: 1987
DURACION: 128 min
INTERPRETES: Bruno Ganz, Peter Falk, Solveig Dommartin, Ott
Entre la llamada nueva generación de cine alemán, quizás Win Wenders resalte por ser el más “americanista” de sus componentes, pero sobretodo –solo en una parte de su carrera– el más poético, dotando a los filmes de esta época de un lirismo comparable a la poesía escrita, época que habrá de concluir precisamente con esta “El cielo sobre Berlín”.
Sin duda apoyado en el éxito de “París Texas”, en la que ya el lenguaje metafórico y poético fueron la clave de su discurso, Wenders rueda este film, en principio, como un trabajo de transición. Sin un guión previo, y a medio camino de su evolución profesional, acabará resultando una película, al menos interesante, aunque peque de pretenciosa y falta de ritmo.
El film se puede dividir en tres aspectos. Desde un hipotético más allá, un mundo poblado por ángeles invisibles, que harán de cicerones, nos mostrará los problemas interiores, los pensamientos y el sentir de la población de un Berlín que todavía no se ha recuperado de la posguerra, vagando entre el trauma de los recuerdos y un futuro poco esclarecedor, en un país todavía dividido por el omnipresente muro.
En una segunda intención, menos elaborada, los ángeles, –dada su inmortalidad– repasarán fugazmente la historia de la humanidad y el paralelismo continuado de sus atrocidades. Recalando especialmente en la inmediata catástrofe nazi.
Aquí, el director alemán, introduce un severo reproche a la interpretación internacional de la guerra, mediante la parodia de la grabación superficial y sesgada de una serie para la televisión americana.
El tercer punto de vista, se centrará en el principal protagonista, el ángel Damiel, que desanimado por la inutilidad de su cometido místico, decide sacrificar su inmortalidad, para apreciar en sí mismo las sensaciones de la vida material.
El experimento constituirá un canto a la vida, a sus pequeñas recompensas, al lado humano de las adversidades, y sobretodo al amor.
El club de los poetas muertos
DIRECTOR: Weir, Peter
PAIS: USA
AÑO: 1991
DURACION: 124 min
INTERPRETES: Robin Willians, Ethan Hawke, Gale Hausen
En 1959, comienza el curso en una prestigiosa escuela privada de EEUU, escuela basada en la rígida pedagogía victoriana, tan a gusto de las clases conservadoras y acomodadas.
La aparición de un profesor joven de literatura (Robin Williams), con criterios progresistas, (al que llamarán “¡Oh Capitán, mi Capitán!, en homenaje al poeta Walt Withman), basados en la enseñanza como camino a un pensamiento con criterios propios; revolucionará, tanto al alumnado, positivamente, como al rectorado y las propias familias, que lo considerarán un desvarío intolerable.
La lucha generacional derivada de este planteamiento, entre el mundo de la nueva filosofía descubierta por los jóvenes, frente al conservadurismo de sus padres, acabará, – en este estatus económicamente privilegiado– devolviendo las aguas a sus cauces tradicionales, pese a la frustración de los incipientes estudiantes librepensadores.
Un emotivo final, nos abre la esperanza a que las enseñanzas de “mi capitán”, han calado en algunos jóvenes, y cierto poso del humanismo aprendido, nunca dejara que ya nada en sus vidas, vuelva a ser como estaba planeado en los principios de tan “prestigioso” centro de enseñanza.
El cochecito
DIRECTOR: Ferreri, Marco
PAIS: España
AÑO: 1960
DURACION: 85 min
INTERPRETES: Jose isbert, J.L. Lopez Vazquez, M. Luisa Ponte
Tercera y última entrega del trabajo en España de Marco Ferreri, casualmente la Dirección General de Seguridad le denegaría la renovación de su visado de estancia en el país poco después.
Con “El cochecito”, vuelve Ferreri a adaptar una novela de Rafael Azcona y a colaborara con éste en la elaboración del guión. Colaboración que da sus frutos en, sin duda, la mejor de las obras del cineasta italiano en su etapa española, y posiblemente de su carrera en general.
El argumento, se basa en el problema de don Anselmo (Pepe Isbert), anciano que se vale por sí mismo, pero que todos sus amigos padecen alguna incapacidad que les obliga a utilizar pequeños cochecitos motorizados para minusválidos. De esta forma, un tanto paradójica, don Anselmo se encontrará discriminado y frecuentemente apartado de sus compañeros, al carecer de medio de transporte. La insistente solicitud a su familia de un cochecito que le integre en su ambiente, se verá continuamente rechazada e incomprendida.
Las mil y una argucias del anciano, nos llevarán a un final aparentemente desolador, aunque no sin una pizca de esperanza.
La película, al margen de la anécdota, nos habla de dos temas complementarios: de la soledad y de la integración.
Aquí, utilizando irónicamente la paradoja, los autores nos colocan como principal perjudicado a quien menos ayudas físicas necesita. Por un lado pues, nos hace entrever una salida con las nuevas tecnologías para los impedimentos físicos, pero de difícil solución para los problemas emocionales, como la soledad, la desubicación y el rechazo social, tanto de accidentales discapacitados, como de ineludibles ancianos.
Una problemática, que en el año sesenta se utiliza en el film como cáustica anécdota, pero que medio siglo después continúa irremediablemente con insuficientes soluciones.



