Reservoir Dogs
DIRECTOR: Tarantino, Quentin
PAIS: USA
AÑO: 1992
DURACION: 99 min
INTERPRETES: Harvey Keitel, Tim Roth, Chris Penn
Ya a finales de siglo, aparece un tipo que no llega a los treinta, que ha recibido una formación cinefilia un tanto peculiar (empleado de video club o acomodador de un cine porno), que ha crecido en la cultura del video juego y los comics.
Este personaje, Quentin Tarantino, no se ocurrirá otra cosa que provocar una ruptura en el hacer cine, comparable a los Godard o a los underground de Warhol.
Apoyado en un profundo conocimiento de la cultura pop, con un concepto totalmente novedoso del tiempo cinematográfico, el joven autodidacta, asombrará a propios y extraños en el festival de cine independiente de Sundance con su primer film “Reservoir Dogs”.
El argumento no va más allá de un comic policiaco. Una banda de profesionales ejecuta un asalto, del que salen mal parados. Tras una breve presentación, la película se centra en las posteriores consecuencias, y expresamente en la reacción de sus personajes.
Pero no sería la trama lo que llamaría la atención. La estética de un pop rescatado y renovado, extremando el tratamiento del tiempo con un montaje atípico y atrevido, –que marcará una escuela en las décadas posteriores–, la “normalización” del tratamiento de la violencia, tanto física como verbal, harán de este film (con bajísimo presupuesto) una inflexión en el nuevo cine independiente.
Rio grande
DIRECTOR: Ford, John
PAIS: USA
AÑO: 1950
DURACION: 101 min
INTERPRETES: John Wayne, Maureen O’Hara, Ben Johnson, Harry
Como consecuencia del éxito de sus anteriores filmes, “Fort Apache” y “La legión invencible”, en los que el protagonismo recaía en el ejercito encargado de custodiar la frontera Oeste; la productora, ofreció a Ford completar con una nueva entrega, la que habría de presentarse como una trilogía sobre la mítica Caballería.
A pesar de ser un encargo, el director no se conforma con un film para salir del paso, y aprovecha para pormenorizar en matices que en los anteriores trabajos habían quedado únicamente apuntados.
Esencialmente, introduce en el universo militar a la familia convencional, conviviendo y acompañando la profesión de los hombres en sus lugares de trabajo. El tema central de la película, podríamos decir pues, que se trata de un romance, que terminará de humanizar el mundo de aventuras insólitas que abarrota el western convencional.
Entre expresivas miradas, o nostálgicas canciones, comprendemos la historia del coronel York y de su aristocrática esposa sureña, que por el azar de la guerra civil, vio destruida su hacienda y su país, a manos de su propio marido, enrolado en las filas enemigas.
Después de quince años de separación, el hijo de ambos se alistará en el ejercito, y casualmente será destinado al regimiento de su padre. Tras de él, irá una acomodada madre para hacerlo desistir, incluso comprando su deserción. La coincidencia de los tres, en medio de la situación límite que supone la actividad militar, propiciará el reencuentro de la familia. Una familia sospechosamente representativa, de la gran comunidad nacional, separada por la siempre presente guerra de secesión.
La secuencia final, con el regreso de los soldados al cuartel, agotados, heridos, y quizás ya sin vida; ante la angustiosa espera de sus familiares, hace mayor justicia al sacrificio de los solitarios vigilantes del desierto, que todas las cabalgadas juntas, de los cientos de westerns rodados para mayor gloria de la taquilla.
Rio Rojo
DIRECTOR: Hawks, Howard
PAIS: USA
AÑO: 1948
DURACION: 133 min
INTERPRETES: John Wayne, Montgomery Clift, Walter Brennan
Como no, en la polifacética filmografía de Howard Hawks, no podía faltar el género americano por excelencia: el western.
En “Río Rojo”, Hawks nos deleita con un film de corte clásico, bebiendo en su aspecto formal de las principales fuentes del género (como el maestro Ford), y como éste, dotando a la epopeya –pretendidamente histórica–, de un trasfondo humano, que hará que la película remonte ampliamente el plano de la mediocridad de los filmes de aventuras.
En dos horas largas de proyección, nos descubre Hawks, a modo de lo que posteriormente se denominará “road movie”, la evolución, y en este caso el enfrentamiento, de dos generaciones, con sus posturas diferentes.
Por un lado, el personaje de John Wayne, pionero en los asentamientos del salvaje oeste, con su política de autoridad absoluta, quizás necesaria en aquellos albores de la colonización. Por otro, su hijo adoptivo, Montgomery Clift, de una generación más viajada, más tolerante y abierta al dialogo.
Y como no podía faltar en una película de Hawks, el enfrentamiento final padre-hijo, autoritarismo-democracia, inmovilismo-evolución, tendrá que ser puesto en razón por la energía y la cordura de la aparición femenina en medio de tan universal conflicto.
Rocco y sus hermanos
DIRECTOR: Visconti, Luccino
PAIS: Italia
AÑO: 1960
DURACION: 170 min
INTERPRETES: Alain Delon, Annie Girardot,Renato Salvatori
Posiblemente se pueda calificar a “Rocco y sus hermanos” como el ultimo acercamiento de Luccino Visconti al más clásico “realismo crítico”, que ya en los años sesenta comenzaba la inevitable evolución, una vez agotada su propia dialéctica.
Previo a sus brillantes y discutibles incursiones en el estudio culto e intelectual de la historia de su patria con “Senso” o “El gatopardo” (no hay que olvidar su condición de aristócrata), Visconti vuelve a recuperar la dura realidad de las frías calles de Milán, a través del punto de vista de una familia de emigrantes del sur agrícola, que llegan, como tantos, a la gran ciudad, en busca del quimérico maná que representaba el trabajo en la época de recuperación industrial de posguerra.
En un amplísimo retablo, relata durante tres largas horas, la crónica de cada uno de los componentes de una tópica familia siciliana. Con, quizás, excesivo detalle, va desgranando el carácter y la evolución de cada uno de los personajes, desde los más adaptados a los mas problemáticos o los más ilusorios.
Sin faltar las claras resonancias melodramáticas, tan propias del neorrealismo, el personaje central ,Rocco (Alain Delon), que encarna una virtud absoluta, le sirve al director para tomar partido y apostar por un comportamiento pragmático y realista, frente a la bondad utópica y estéril, que no podrá impedir la descomposición de la antigua concepción familiar, frente a la autonomía del individuo.
La magnífica escena final en la que el pequeño de la familia regresa a la ciudad, a través de un desolado paraje industrial, resultará un significativo gesto, que descarta para siempre la vuelta a un pasado rural, el cual quedará relegado como simple patrimonio de la añoranza. A la vez que hace entrever el imparable proceso de transformación económico y social que estaba afectando vertiginosamente a toda la Europa de la posguerra.
Roma citta aperta
DIRECTOR: Rossellini, Roberto
PAIS: Italia
AÑO: 1945
DURACION: 100 min
INTERPRETES: Ana Magnani, Aldo Fabrizi, Marcello Pagliero,
Aunque ni es la primera película de Rossellini, ni del neorrealismo, “Roma ciudad abierta”, sí que se ha convenido en considerarla como la pieza capital del movimiento italiano por excelencia.
Rodada con la segunda guerra mundial todavía en sus últimos estertores, a un año escaso del cese de la ocupación nazi de la capital italiana, resultaba inevitable que la ruina económica del país, agudizara el ingenio de un grupo de jóvenes cineastas, para adaptar el hacer cine a las circunstancias caóticas del momento.
Así, aprovechando colas de película, rodando con luz natural, escenarios reales o actores no profesionales, los supervivientes de la catástrofe bélica iban a dar un giro magistral al lenguaje cinematográfico.
En “Roma ciudad abierta”, Rossellini se basa en una historia real de un párroco ocurrida durante la ocupación, una historia como tantas, en la que el pueblo llano sufre la violencia militar, en el que los grupos activistas se rebelan contra el gigante, en la que el heroísmo es exaltado hasta sus últimas consecuencias, o por el contrario, los más débiles sucumben a la colaboración y al acomodamiento en tan denigrante situación.
Pero la forma de contar cruda, sin concesiones estéticas, ni formales ni temáticas, vista desde su punto más amargo, será detallada de forma que el espectador se vea forzado a tomar partido ante la situación expuesta.
Si bien esta agresividad visual estaba totalmente justificada en aquellos momentos, una vez asentada la paz, será esto mismo, el motivo de crítica al nuevo realismo, de forma que, tras no excesivos títulos, todos sus componentes migrarán hacia posturas más acordes con las nuevas coyunturas.
No obstante, a pesar de su efímera existencia, el neorrealismo y su nueva forma de ver la realidad a través de la cámara, no solo influenciará a sus directores en sus trabajos posteriores, sino que marcará la historia del cine con un antes y un después.
Roma, Fellini
DIRECTOR: Fellini, Federico
PAIS: Italia
AÑO: 1972
DURACION: 110 min
INTERPRETES: Peter Gonzalez, Fiona Florence, Anna Magnanni
Federico Fellini, que comenzó su obra apoyado en el movimiento “neorrealista”, pronto diverge del mismo, y bajo una falsa apariencia de realismo, elabora un cine en el que predomina su fuerte personalidad, unas veces acercándose a una imaginación cercana al surrealismo, otras a una veracidad próxima al realismo social, pero, siempre engañosamente, lo que estamos viendo no es el circo, las prostitutas, Roma o la obra de Petronio, lo que la pantalla nos muestra es únicamente Fellini.
En “Roma”, rueda en forma de documental, falso naturalmente, y dividido en varias partes claramente diferenciadas a modo de mosaico, la vida, las costumbres, las gentes, y de paso, los monumentos de la ciudad eterna.
Partiendo desde la época que Fellini llegara a Roma, en plena efervescencia del fascismo, el director italiano se recrea en sus recuerdos, fantaseando con sus singulares personajes un mundo personal e irrepetible.
En sucesivos capítulos sin aparentemente ninguna conexión, el film va alternando la vida, ya no de Roma, sino más bien de los romanos, desde los alterados años cuarenta hasta la fecha del propio rodaje.
No falta la convivencia mediterránea en plena calle, retratando crudamente, sin ninguna concesión, la idiosincrasia de un pueblo singular, la peculiar relación de familia, o el servil concepto del trabajo, donde se prima por encima de cualquier cosa la vida en sí misma.
Los recuerdos de los vetustos espectáculos de variedades, se alternan con la peculiar vida en las casa de prostitución, como lógica y natural evasión de un momento histórico en el que no existían objetivos más allá del presente.
El contraste con la Roma actual, difiere en las formas, aunque mantiene su visión anárquica de un pueblo aferrado a la vida, aún con sus miserias, más allá de complicadas planificaciones cartesianas.
Y en al anticlerical Fellini, y hablando de Roma, no podía faltar su irónica opinión sobre la hipocresía de la iglesia, con una cínica presentación de modelos de alta costura para el clero, en una de las escenas míticas del cine.
En realidad, y como siempre, una excusa para exponer su idea del mundo que le ha tocado vivir, en donde, mediante una continua comparación, contrasta la Italia de los años treinta, sumida en el fascismo, y la de los setenta, fecha de la película. Con la curiosa conclusión del gran parecido que une, mas que separa, los cuarenta años transcurridos.
Sabotaje
DIRECTOR: Hitchcock, Alfred
PAIS: USA
AÑO: 1942
DURACION: 105 min
INTERPRETES: Priscilla Lane, Robert Cummings
El incendio provocado en una fábrica de armamento, supuestamente por una organización nazi, hace parecer accidentalmente a un inocente trabajador como culpable del atentado. El joven, acosado por la policía, emprende un largo viaje a través del país norteamericano, tratando de desenmascarar a los verdaderos saboteadores.
En el transcurso del mismo, coincidirá con una joven, en principio reticente, pero con la que acaba unido sentimentalmente, después de compartir noventa minutos de incidencias y de la experiencia que supone la convivencia con los numerosos y diversos personajes del iniciático viaje.
Como se puede apreciar, resumiendo la sinopsis, podríamos estar hablando de “Treinta y nueve escalones” en versión americana, o más tarde de “Con la muerte en los talones” en versión más sofisticada.
Incide pues Hitchcock repetidamente, en la angustia del inocente injustamente perseguido, y su urgente necesidad de demostrar el error por sí mismo, subrayando constantemente el aspecto de desamparo institucional y de soledad del protagonista, aunque se encuentre inmerso entre la anónima muchedumbre.
Otro aspecto que no hay que olvidar, es que esta película fue rodada en 1942. Los Estados Unidos, acababan de entrar en el conflicto mundial, y el cine de Hollywood iba a servir de excelente propaganda para la causa. Es por esta razón, quizás, por la que Hitchcock incluye algunos apuntes “patrioteros”, de los que, en circunstancias normales, el director ingles ha huido siempre deliberadamente.
En cuanto al desarrollo del filme, aunque recupera el ritmo abandonado en sus filmes “psicológicos” , en ciertos momentos la película puede resultar algo monótona. Las explicaciones (o excusas) del director a estos reproches, repercutirán directamente en la responsabilidad el productor. En base a un bajo presupuesto, le fueron impuestos unos protagonistas poco convincentes para Hitchcock. Además, las restricciones económicas impidieron una revisión y depuración cualificada del guión; y hasta tuvo que sufrir una precaria disposición de los medios adecuados para el rodaje. Pero, habrá que suponer, que era tiempo de guerra.
Quedaran, no obstante, escenas como las del expresionista sabotaje, el angustioso aislamiento de la pareja dentro de un concurrido baile público, o la metafórica caída del saboteador desde lo alto de la Estatua de la Libertad. Detalles que nos hablan de la calidad cinematográfica de Hitchcock, pero también de la premura impuesta por la industria; premuras y prisas incompatibles con un meticuloso trabajo, a lo largo de tan extensa producción.
Sabrina
DIRECTOR: Wilder, Billy
PAIS: USA
AÑO: 1954
DURACION: 109 min
INTERPRETES: Audrey Hepburn, Humphrey Bogart, William Holden
Como es perceptible, las comedias de Billy Wilder, están en clara deuda con el fino estilo de su compatriota Lubitsch. Generalmente, más burdo y directo que éste, incidiendo con cierta amargura en denuncias sociales y políticas.
Quizás “Sabrina” sea la obra que más se acerque a ese “toque” del maestro. Un guión y una puesta en escena exquisita del cuento de la cenicienta, puesto en Nueva York, a mitad del siglo veinte.
Como siempre, al margen de la trama comercial, –algo empalagosa esta vez–, Wilder deja en el paisaje de fondo, las miserias de una sociedad americana materialista, a la que como única salvación personal de sus individuos –nunca del modelo social-, sugiere la huida hacia los clásicos valores europeos.
Un film, excesivamente complaciente con el espectador, en contra de lo que es habitual en el director vienés, y en el que, como curiosidad, podemos ver al duro Bogart en un incomodo papel de tierna comedia, el cual, les granjearía no pocos desencuentros con el propio Wilder.
Said
DIRECTOR: Soler, Llorenç
PAIS: España
AÑO: 1998
DURACION: 100 min
INTERPRETES: Jordi Dauder, Navofal Lhafi, Nuria Prims, M. Sam
Llorenç Soler, veterano realizador de reportajes sociales, con un alto grado de compromiso, sobre todo con la discriminación hacia las minorías étnicas, se estrena en el mundo del largometraje con este “Said”.
Apoyado y asesorado por la organización “S.O.S. Racismo”, Soler se limita a poner en clave figurativa y representativa de una realidad, todas las experiencias de sus trabajos documentales. Ciñéndose en este caso a la inmigración magrebí.
El lenguaje claro y directo, el enfoque desde el punto de vista del perseguido, la crueldad de las imágenes, –no tanto la violencia física de los “skins”, como las del rechazo pasivo del ciudadano médio–, convierten al film, si no en una obra maestra, sí en un documento puntual de un problema grave, manipulado interesadamente por los políticos, dispuestos a congratularse a cualquier precio con la mayoría del electorado fácil y, como no, con los intereses del empresariado. Posicionamiento ambiguo, que está convirtiendo el estrecho de Gibraltar en el mayor cementerio del Mediterráneo.
Ya dentro del film, el regreso a su pueblo de un Said fracasado, nos hace pensar (o desear) en su mensaje para los incautos de su país, que se ven engañados con la panacea de Europa. De una Europa que los odia, y que a la vez los utiliza como reserva de mano de obra ilegal y barata, con derecho a deshacerse de ellos al menor problema. Una Europa, que con su actitud aparta a estos ilegales hacia una marginalidad, que frecuentemente los empuja al circulo vicioso del delito.
Por supuesto, el incomodo espejo que para la sociedad española suponía esta película, hizo que, en su momento, no tuviera ninguna distribución comercial, y apenas se viera en los circuitos paralelos. No deja de ser paradójico pues, que su mayor difusión haya sido en la televisión del gobierno (quizás para amortizar la subvención). Algo es algo.
