Stromboli
DIRECTOR: Rossellini, Roberto
PAIS: Italia
AÑO: 1949
DURACION: 100 min
INTERPRETES: Ingrid Bergman, Mario Vitale, Renzo Cesana
Tras sus tres filmes clave en el neorrealismo más purista, denuncia de la reciente contienda mundial, Rossellini emprende una evolución, en la que volverá a ser pionero en estilos y temáticas, aunque no tan deslumbrantes como su anterior etapa, quizás más definitivas.
En la que será su primera colaboración con Ingrid Bergman, Rossellini se sumerge en el drama psicológico para desarrollar sus teorías místicas.
Tras la guerra, la población que ha ido huyendo a lo largo de toda Europa, se encuentra desubicada y perdida en los campos de refugiados. Karin, una refugiada lituana de pasado liberal y cosmopolita, para salir del campo de refugiados, se verá obligada a casarse con un joven italiano, humilde pescador en la pequeña isla volcánica de Stromboli.
La nueva reclusión en la mísera isla, presidida por el omnipresente volcán, dará pie al enfrentamiento de dos tipos de de entender la existencia. El culto a la persona, a la vida y la libertad que reclama Karin, frente al destino impuesto por la naturaleza y las caducas tradiciones cristianas que rigen en la isla.
Un destino marcado y asumido religiosamente, presidido por el dios en forma de volcán, distante y todopoderoso, como único regente del ser humano.
El partidista final elegido por Rossellini, dista mucho del desarrollo del filme, en el que ha desgranado toda una serie de confrontaciones éticas y teológicas, para decantarse por una posición muy personal, rayando en el puro panfleto religioso.
Sucedio una noche
DIRECTOR: Capra, Frank
PAIS: USA
AÑO: 1934
DURACION: 101 min
INTERPRETES: Clark Gable, Claudette Colbert
Como militante incondicional de la política de recuperación económica y social del presidente Roosevelt, Frank Capra, padre del “optimismo crítico” en el cine, convertirá sistemáticamente cada una de sus comedias, en una clara exaltación de sus preferencias políticas.
En “Sucedió una noche”, critica abiertamente a la poderosa oligarquía, que es incapaz de valerse por sí misma, si no es a base de talonario. Por contra el “idílico” americano medio (Clark Gable), trabajador y honrado donde los haya, no solo sobrevivirá a las adversidades que le surjan en su camino hacia el éxito, sino que con una honestidad digna de “película”, ayudará a la “niña bien” (Claudette Colbert), a salir de sus dificultades, a enamorarla, y a convertirla (a ella, a su padre, a su jefe, y a quien se tercie por medio), a su ingenuo y manipulado ideario del “american way of life”.
Como siempre en Capra, el final reconciliador entre ricos y pobres, el reconocimiento del trabajo y la iniciativa propia, y la extraordinaria bondad de todo el mundo, hace al film poco recomendable para diabéticos.
Sueños de un seductor
DIRECTOR: Herbert Ross
PAIS: USA
AÑO: 1972
DURACION: 83 min
INTERPRETES: Woody Allen, Diane Keaton
El estilo de comedia que marca toda la primera parte de la filmografía de Woody Allen, con muy irregular resultado, suele resultar excesivamente recargada con un tipo de humor exagerado, buscando más el efecto físico y ridículo de las situaciones, que la ironía sutil e inteligente que se vislumbra en alguno de sus trabajos iniciales y que permanentemente resultará ser el denominador común en su carrera posterior.
En “Sueños de un seductor”, de título original “Play it again, Sam”, vuelve con su ciudadano urbano, carente de autoestima, inseguro y acomplejado, al que ha abandonado su mujer precisamente por todo eso, y para el que su referencia absoluta es el personaje de Bogard en el filme “Casablanca”.
El desarrollo, mas o menos paralelo al clásico film, acabará en una mítica escena final, a medio camino entre el sarcástico homenaje al cine clásico y el reconocimiento de la aplastante humanidad del “vulgar” ciudadano frente al héroe del celuloide.
Si como decíamos anteriormente, la comedia de ésta época no se distingue precisamente por la sutileza en su humor, en éste film, Woody Allen, acierta plenamente en la hilarante exposición de su personaje, y aunque haya momentos fuera de tono, el resultado final es una de las comedias mas divertidas e ingeniosas de éste prolífico autor. Esta vez apoyado en la experiencia del director Herbert Ross, cuya influencia acabará marcando positivamente su personal estilo de rodar.
Surcos
DIRECTOR: Nieves Conde, Jose Antonio
PAIS: España
AÑO: 1951
DURACION: 90 min
INTERPRETES: María Asquerino, Luís Peña, Felix Fauce, Marisa de Leza
El cine que se puede encontrar en la triste y abandonada posguerra, corresponde, en su gran mayoría, a una raquítica industria, impulsada desde el régimen franquista, y encaminada a entretener el hambre y la miseria del pueblo llano.
Entre falangistas heroicos y folclóricas intachables, muy pocas serán las películas que nos ayuden a comprender lo que supuso la realidad nacional en los años del racionamiento y el estraperlo. No obstante, lo poco que encontremos, habremos de depurarlo de entre desenfadadas comedias o edificantes ejemplos morales, argucias necesarias para que la película fuera aceptada por la censura.
Nieves Conde, opta por esta última solución para “colar” uno de los relatos más duros que ha producido el cine en este país, más aun, teniendo en cuenta la época en la que fue realizado.
Dentro de un estilo formal, que podríamos equiparar al neorrealismo italiano (pero sin contar con ninguna libertad de expresión), y huyendo, como se hace patente en diversas escenas del filme, del cine escapista que imperaba en Hollywood, “Surcos” cuenta la historia, mil veces repetida en la realidad, de una familia de campesinos humildes que, huyendo de la pobreza rural, llega una gran ciudad, atraídos por la deslumbrante ilusión de la industrialización capitalista.
Las inevitables concesiones a la moral del nacional-catolicismo (muerte del delincuente, arrepentimiento de la incipiente entretenida, o la peculiar afirmación de la autoridad paterna), poco empañan la crudeza con la que el magnífico reparto de personajes dibujan la precariedad, la incultura, o la falta de escrúpulos, a la que se verá abocado un país entero durante décadas, para poder, simplemente, comer.
Tacones Lejanos
DIRECTOR: Almodovar, Pedro
PAIS: España
AÑO: 1991
DURACION: 115 min
INTERPRETES: Victoria Abril, Marisa Paredes, Miguel Bosé
La frase puesta en boca de una de las protagonistas de la película: “Es mas importante trabajar que ser moderno”, parece una confesión de Pedro Almodovar con respecto a la trayectoria seguida en su carrera.
Han pasado ya diez años desde que éste director destacara precisamente por su militancia activa al lado de la filosofía que ahora parece dejar en un segundo plano; lo que entonces presentaba como una postura de vanguardia, rompedora de moldes establecidos y reclamando para las generaciones de jóvenes el reconocimiento de su propia ética y su personal forma de vida, parece que lo ha convertido en una simple formula para llenar las taquillas.
En “Tacones lejanos”, Almodovar repite los esquemas auto plagiados una y otra vez por él mismo sin ninguna evolución artística; que, si bien en un principio gozaban de frescura y novedad, en algún caso los ha insertado con mayor o menor acierto con estilos mas clásicos, y en muy contadas ocasiones nos ha hecho vislumbrar un autentico estilo de gran maestro, en éste film nos devuelve a la realidad: Pedro Almodovar tiene un público, como lo tienen las tele novelas o los concursos radiofónicos, a los que mantiene con el mismo producto, mediocre, pero de excelentes resultados económicos.
La mención que hace Victoria Abril en la película, comparando la historia de su personaje con “Sonata de Otoño” de Bermang, no sé, si ha querido ser un homenaje al director sueco, pero en la comparación que nos ha obligado a realizar, el resultado ha sido lamentable, la distancia entre uno y otro abordando el mismo tema es, simplemente, abismal.
Tamaño natural
DIRECTOR: Berlanga, L.G.
PAIS: España
AÑO: 1973
DURACION: 88 min
INTERPRETES: Michel Picolí, Rada Rasimow, A. Soler Leal
Cansado de los numerosos incidentes con la censura, Luis G. Berlanga se traslada en 1973 a Francia para rodar su personal y atípica película “Tamaño natural” (aunque no se estrenaría en España hasta 1977, por razones obvias), con la colaboración en el guión de su habitual Rafael Azcona.
Como ha apuntado a lo largo de su carrera, pero nunca tan explícitamente, aborda aquí su postura personal frente al sexo. Un sexo cargado de fetichismo, de surrealistas perversiones y de una gran dosis de soledad.
En una soberbia interpretación, y casi como único personaje, Michel Piccoli encarna a un parisino, profesional acomodado, que decide compartir su vida con una muñeca de látex “tamaño natural”.
Durante el desarrollo del film veremos, desde el fracaso matrimonial (más difícil encariñarse con las personas que con los objetos), la “normal” aceptación de la manufacturada nuera por parte de su madre, o el morbo de amigos y vecinos, en el fondo atraídos también por tan absurda experiencia,… en fin, Berlanga, por una vez en la pantalla, deja volar su imaginación en torno a sus obsesiones sexuales (confirmadas por él mismo repetidamente) para conformar una película, que sin ser de sus mejores realizaciones, rompe con la imagen de irónica reivindicación social que impregna toda su obra.
Tasio
DIRECTOR: Armendariz, Moncho
PAIS: España
AÑO: 1984
DURACION: 91 min
INTERPRETES: Patxi Bisquet, Amaia Lasa, Nacho Martinez
El navarro Montxo Armendariz, debuta en la gran pantalla con “Tasio”, película que, a la postre, resultará el referente de una obra, que cobra sus mejores resultados en la temática ancestral del director y su país.
Rodada en la sierra de Urbasa, el film recoge de una forma tan atrayente como el paisaje donde se desenvuelve, la simple historia de un muchacho que en los años cuarenta le tocó empezar a vivir en un pueblo del monte navarro.
La película nos narra desde la niñez de Tasio, hasta su madurez. Desde su valle virgen, verá pasar el amor, la familia, la dura pero orgullosa subsistencia, o al final, la marcha de sus amigos, la muerte, o la inevitable soledad de la vejez.
Cuando el oficio de carbonero y la vida en el bosque se hicieron precarios y la mayoría de los jóvenes marcharon a trabajar, –de peones sin ninguna cualificación–, a las grandes ciudades, la tozudez de Tasio de seguir apegado a su tierra, a su carbón vegetal o a su caza furtiva, se convierte en una metafórica reivindicación de lo propio, perseguida sin ningún discernimiento por parte de un orden establecido por alguien ajeno a aquel sitio.
Como en todo este tipo de filmes, sin ningún argumento aparentemente concreto, el encanto reside en la forma de contar, en la ambientación que nos traslada al corazón del país vasco navarro, y a una magnífica interpretación que nos identifica con la idiosincrasia de las gentes de la montaña.
Tata mia
DIRECTOR: Borau, Jose Luis
PAIS: España
AÑO: 1986
DURACION: 98 min
INTERPRETES: Carmen Maura, Alfredo Landa, Imperio Argentina
Dentro de una carrera desigual como director, no así en otros cometidos dentro del mundo del cine, Borau rueda en 1986 “Tata mía”, muy lejos, en todos los sentidos, de aquel mítico “Furtivos”.
En una especie de prologo, el director nos traslada a su tierra natal, Aragón, en una especie de reivindicación de las raíces, como introducción a lo que será el resto de la película.
Después de diez años de proceso de transición, los planteamientos históricos, empezaban a tomar la debida distancia, y los análisis serian más fríos y científicos que lo fueron en los acalorados manifiestos inminentes a la muerte del general.
En la película, Elvira, recluida en un convento desde los años de dictadura, decide salir al mundo laico y vivir su autentica pasión por la libertad, el sexo,… la vida. Para esto deberá empezar por recuperar sus raíces, en su infancia o en la verdadera personalidad de su padre. Siempre de la mano de su antigua tata, su amigo de la infancia, y como no de un imparcial historiador ingles, cuyo frustrado romance le hará volver a la verdadera realidad.
Como telón de fondo, la publicación de las memorias del padre, militar franquista moderado y depurado, añade un punto de eclecticismo y acercamiento de las enfrentadas posturas de ambas españas.
Taxi
DIRECTOR: Saura, Carlos
PAIS: España
AÑO: 1996
DURACION: 108 min
INTERPRETES: Ingrid Rubio, Carlos Fuentes
Después de dieciséis años del rodaje de “Deprisa, deprisa”, tras el giro radical hacia el cine musical, documentando su gran pasión por el flamenco, Carlos Saura rescata el aspecto de denuncia que marcó toda su etapa en la dictadura.
Con un estilo fresco y directo muy parecido al utilizado en “Los Golfos”, en la película citada anteriormente, o en “¡Ay Carmela!”, pone de manifiesto, en el año 96, el grado de intolerancia que subyace peligrosamente en una parte importante de la sociedad.
Con oficio impecable, denuncia los cada vez más frecuentes focos de violencia contra emigrantes, marginados, y, en realidad, contra todo lo que no se ajusta a la norma establecida por el ¿nuevo régimen liberal?, que los políticos han quedado en llamar “el estado del bienestar”.
La historia del film se desarrolla a través de la vivencia de una pareja de jóvenes, en esa edad de transición (comienzan la película jugando a vídeo-juegos para adolescentes) en la que deberán decidir forzosamente su posicionamiento ideológico como adultos.
Paz, es una muchacha con las ideas muy claras (claras de definición y claras de limpieza), pero que por razones de familia se ve involucrada en las puertas de un grupo organizado de ultraderechistas, grupo que repudia conforme va descubriendo sus violentas actividades. Por su parte, Dani, el muchacho cuyo padre ha quedado parapléjico como consecuencia de una agresión a unos drogadictos, este hecho le ha servido de argumento para ser enrolado en la banda de neofascistas.
Con la entrada de Paz en su vida, se le plantea un crucial conflicto emocional al tener que elegir entre el amor por la chica o la solución ultraviolenta y conservadora que le brindan sus mayores. (Debate interno al que solo le falta los tambores de Calanda, que seguro le hubieran acompañado si el film hubiera sido rodado por Buñuel).
El final, deliberadamente folletinesco, deja abierta la puerta de la esperanza en la juventud, dentro de un duro film cargado de pesimismo.
